EL EFECTO HAWKING

 

 

En mi mente, soy libre

S.H.

Héctor Rago

Las redes sociales estallan. La noticia se filtra apresurada en twitter, cruza por Instagram, aparece en Facebook y luego en los videos de YouTube y la prensa escrita.  Y después, en centenares de entrevistas y homenajes en los círculos académicos. Stephen Hawking ha fallecido.

¿Qué circunstancias convirtieron a este hombre en el científico más conocido fuera de los círculos académicos en la historia? ¿Cómo pudo convertirse en el físico con más impacto mediático desde los tiempos de Einstein? ¿Acaso son los resultados de sus investigaciones técnicas? ¿Tal vez sus libros de divulgación?

Einstein fue un hombre mediático. Hubo razones claras que explican su popularidad (ver aquí). Al igual que Einstein, Hawking, en estos tiempos de Internet, cautiva a las multitudes por circunstancias que no tienen que ver directamente con sus contribuciones científicas.  Su área de trabajo fue la física teórica, relatividad general, cosmología, astrofísica relativista y teoría cuántica de campos; y estos temas lo acercan a términos como agujeros negros, Big Bang, expansión inflacionaria, nacimiento del universo, supercuerdas, vacío cuántico. Y estos términos capturan la imaginación popular.

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Sin duda que fue un físico muy productivo. Entre su tesis de doctorado en 1965 y su último artículo en julio de 2017, publicó algo más de doscientos trabajos. Varios libros técnicos y alrededor de una decena de libros de divulgación. Pero muchos científicos tienen un número de publicaciones similar o mayor.

Su libro La Estructura a gran escala del Universo, escrito a dos manos con el cosmólogo George Ellis, un libro técnico, muy complejo por su herramienta matemática, ha sido citado cerca de 12.000 veces. En este libro aparecen sus célebres teoremas de singularidades, publicados con Roger Penrose. En ellos se estudian las condiciones bajo las cuales la materia, gracias a la gravitación, podría generar singularidades del espacio-tiempo, es decir puntos donde aparecen infinitos y la teoría deja de ser válida. La teoría le hace un guiño a los agujeros negros y al Big Bang. Pero su contribución más relevante a la física es haber mostrado que gracias a las incertezas cuánticas los agujeros negros emiten radiación, hoy conocida como radiación de Hawking. Nuestro personaje obtuvo expresiones para la temperatura y para la entropía de esa radiación. La comprobación experimental de este resultado está fuera del alcance de la tecnología en el futuro previsible, es un resultado muy importante pero que no divide a la física en un antes y un después.
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No hay la menor duda de que la enfermedad que le diagnosticaron a sus veintiún años, esclerosis lateral amiotrófica, jugó un enorme papel en catapultarlo a la fama.  Si Euler hizo matemáticas estando ciego y Beethoven compuso música siendo sordo, Hawking haría física postrado en una silla de rueda y sin control muscular. Paradójicamente, la discapacidad aunada a la voluntad de torcer la depresión le deparó una fama imprevista.  En la divulgación científica son importantes tanto la magia al escribir como la llegada al gran público. Los escritos de Hawking no tienen el encanto de los de Feynman ni la fascinante precisión de Steven Weinberg. Pero tienen un enorme alcance. Su libro “Breve historia del tiempo” ha sido traducido a 45 idiomas y ha vendido cerca de veinticinco millones de ejemplares.

Al igual que a Einstein, la fama lo seducía. Su presencia en series de televisión como The Big Bang Theory, o Los Simpsons, la película La Teoría del Todo; su imagen flotando en un avión a gravedad cero y la audacia de organizar un evento científico en el polo sur lo transformaron en un ícono de la cultura pop de nuestros tiempos. Es el efecto Hawking.

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Haber nacido cuando Galileo cumplía 300 años de muerto y fallecer en la fecha de cumpleaños de Einstein favorece la leyenda. Y la leyenda favorece las exageraciones. Y las semiverdades.

¿Cómo habría sido la vida de Stephen Hawking de no haber desarrollado la enfermedad? Imaginamos que habría tenido una vida académica brillante restringida a los predios universitarios. Una vida, dos divorcios y tres hijos nos dan una pista; cierta fama de arrogante, como muchos físicos, y de trato duro con sus alumnos, también.

Para bien o para mal hubo enfermedad, fama y leyenda. Pero siempre es una buena idea que un científico sea parte del imaginario colectivo. Le hace bien a la ciencia.

Punto definitivo a favor de Stephen Hawking.

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En la musicalización de este podcast se usó:

1.- “Into the universe with Stephen Hawking” serie de documentales. Episodio 1. (2010)

2.- “Requiem”  en Re menor, K. 626. Wolfgang Amadeus Mozart, (1791, inconcluso)

3.- Led Zepelin and Hawking

4.- “Across the universe”, John Lennon (1968), versión sinfónica, RRSO symphony orchestra)

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