NEWTON, EINSTEIN Y MERCURIO

En noviembre de 1915 la órbita de Mercurio se convirtió en una pieza vital entre dos figuras descomunales de la ciencia, Isaac Newton y Albert Einstein. A cuál de los dos habría de favorecer el comportamiento del rápido planeta?
Mercurio es el planeta que está más cerca del sol, y por eso es el que siente su atracción con mayor intensidad.

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Los astrónomos del siglo XIX habían advertido que la elipse que describe Mercurio en su trayectoria, rota lentamente. La elipse avanza un ángulo de 43” angulares cada siglo. El punto de la órbita de Mercurio más cercano a sol en cada vuelta que da, recorre 23 Km. en exceso. Una cantidad ínfima pero detectable, y significaba un problema para la ley de gravitación universal de Newton. No una crisis insuperable. Apenas un desacuerdo entre la teoría de Newton y la observación, de una millonésima por ciento, y nadie pierde un amigo por una diferencia tan minúscula. Pero debía buscarse una explicación para esa sutileza de Mercurio.

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Un astrónomo propuso una modificación de fuerza de gravitación de Newton, sustituyendo 1/r2 por 1/r2,00000016 La modificación lograba explicar el avance de la órbita de la órbita, pero dañaba el ajuste con los demás planetas.
Urbain Leverrier propuso que la anomalía de la órbita de Mercurio se debía a la perturbación de un planeta inadvertido hasta ese momento. Al fin y al cabo el propio Leverrier había llevado la teoría de Newton a la gloria al predecir con papel y lápiz la existencia de Neptuno, basándose en el comportamiento de la órbita de Urano.

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El planeta inadvertido tuvo nombre antes de nacer. Se llamaría Vulcano, el dios del fuego para los romanos, porque estando entre Mercurio y el sol tendría que ser muy caliente. Vulcano nunca nació. Simplemente no apareció y lo que funcionó para Urano no funcionó para Mercurio. La teoría de Newton aprendió a convivir con la explicación del giro de la elipse de Mercurio como tarea pendiente. Es bueno aferrarse a las grandes teorías, y la de Newton lo era. A pesar de Mercurio.
El 25 de noviembre de 1915 Einstein presentó a la Academia Prusiana de Ciencias en Berlín, la relatividad general, su nueva teoría de gravedad. Al aplicar sus ecuaciones al sistema solar, descubrió con asombro que ellas predecían que la órbita de Mercurio se desplazaba tal y como indicaban las observaciones. La curvatura de la geometría alrededor del sol era la responsable de las sutilezas de la órbita de Mercurio. Einstein comentaría luego que estuvo a punto de sufrir un infarto por las palpitaciones de la emoción al ver que la relatividad resolvía el problema.

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Actualmente se ha descrito el desplazamiento de la órbita de muchos planetas y en un sistema binario donde una estrella muy compacta gira vertiginosamente alrededor de otra completando una vuelta en menos de tres horas, el avance de la órbita es de 17 grado al año, y la relatividad lo describe adecuadamente.
“Newton, perdóname” escribió Einstein en sus memorias. “…tú conseguiste la única manera posible en tu época para un hombre del más alto poder creativo”
Hace cien años Mercurio nos hizo saber que había una teoría de la gravedad mejor que la de Newton. Mercurio sin desmerecer a Newton enalteció la figura de Einstein.

Héctor Rago

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